La Perla de la Unión. Un Simbolismo Universal.

La Perla de la Unión. Un Simbolismo Universal.
La "PERLA DE LA UNIÓN". Si todos aunáramos Creencia, en un Ser Único, sabiéndonos parte de Él mismo, la vida cambiaría.

Mi obra Maestra. Ven, dame la mano, vamos a recordar quién eres...

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viernes, 8 de febrero de 2008

Cosas de la vida...

No me gusta la política.


Sí; cuando surge el referido tema digo que soy totalmente apolítica, y que tanto los unos como los otros, tienen algo que me gusta en sus “teorías” (que pocas veces se llevan a la práctica),y también algo que no me agrada.
Pero esto que digo ¿es verdad?, y en esas estoy hoy.
No. Creo que no es totalmente cierto y lo que intento es pasar del tema para excluirme yo sola de la conversación, ya que no entiendo ni jota. Y así puedo estar con la boca cerrada, y nadie va a preguntarme si me gusta tal o cual ministro o ministra, que yo no conozco, porque no presto atención.
Pero después me quejo cuando los impuestos son muy altos o cuando voy por una carretera comarcal del tres al cuarto.
No. No soy indiferente, pero quiero parecerlo. Y hoy, que quiero verme como soy y no como deseo ser, pues tomo la decisión de comerme diarios y telediarios, en donde pueda discernir y votar aquello que piense va a ser lo mejor (que una vez mas, no tiene porque ser lo mejor), porque lo que para unos en la vida, es maravilloso, para otros no es más que una opción equivocada y retrógrada.
¡Ah! Que distintos somos… ¿Cómo va a haber consenso en grandes masas, si en una reunión de cinco personas, cada una opina de forma diferente?
Pero claro… sería aburrido ver a todo el mundo igual, y que todos asintieran ante una canallada, o ante un logro o un triunfo.
No. Tiene que haber policromía, y vida, y bullicio, y vida y muerte… y amor y odio y muerte y vida.

¿En dónde estás?

No sé en dónde estás. Hace ya tres años que te has ido, y yo, te pedí varias veces alguna demostración de otras Realidades, esas que creo sentir, y tal vez siento; pero no hubo más que silencio.
Tú y yo hablamos de muchos temas, y éste era uno de nuestros preferidos. Tú asentías cuando yo argumentaba esto o aquello, y después con tu mirada dulce y espiritual me decías ¿Y quién lo sabe? ¿Tú viste a alguien volver? Y después me prometías una y otra vez, que cuando dejaras este mundo, tú vendrías a mi lado, y me cobijarías cuando sintiera pena y dudas, y nostalgias, y camino sin salida.
Pero no te he visto, y tú no estabas junto a tu “prenda”, como así me llamabas, tantas y tantas veces que he llorado.
¡Ay, padre! Jamás he sentido tu fuerza, ni tu presencia. ¿Por qué?
Tal vez estés en un lugar elevado, en donde te corresponde por tu maravillosa forma de ser cuando eras hombre, en esta tierra, en la que has amado, y padecido, y querido… y te importe poco los pasajeros sufrimientos de los seres que has querido, porque sus sufrimientos, son eso, “nada”, en el largo viaje de la existencia.
O tal vez seas nada, y vivas solo en el recuerdo de los que vivimos. ¿Quién lo sabe?
Me gusta tanto mirar el horizonte con las rojas puestas de sol, esas que contemplábamos tú y yo, desde el alto de la colina de Ruedes…Ese lugar mágico que embelesa los sentidos y te hace sentir la vida verde y arbórea, cerca de la ciudad.
Y yo te imagino nube, y algunas veces, con su fantasmagórica presencia ríes o lloras, y te imagino el sol rojizo que con su adiós crea la impronta del regreso.
Padre, aunque seas nada, para quien te ha conocido eres todo. Aunque te hayas encontrada con abismos vacíos tras tu partida, no temas, porque seguirás viviendo en los corazones que has amado.
Y si has visto esa Luz, que yo te indicaba buscaras cuando estabas a punto de pasar la Puerta, mándame un trocito, para que me alumbre y no me llegue esta oscuridad que muchas veces me abarca.