La Perla de la Unión. Un Simbolismo Universal.

La Perla de la Unión. Un Simbolismo Universal.
La "PERLA DE LA UNIÓN". Si todos aunáramos Creencia, en un Ser Único, sabiéndonos parte de Él mismo, la vida cambiaría.

Mi obra Maestra. Ven, dame la mano, vamos a recordar quién eres...

Mi obra Maestra. Ven, dame la mano, vamos a recordar quién eres...
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jueves, 24 de noviembre de 2011

Este jueves un relato "Emigrantes"



Solía mirar desde la ventana de mi habitación, esperando que pasara aquella mujer casi diminuta, que arrullaba con su paso, lleno de ternura.
Yo le decía “buenas noches”, mientras ella llevaba cogido de su pecho, un pequeño fardo, en donde se vislumbraba una carita morena.
Y ella me decía “buenas noches, nena”, y yo, quería que aquel bracito corto, que era mío, pudiera alargarse mucho… mucho, hasta alcanzar a aquella pobre mujer, de rostro triste. Y acariciar su cara.

Pero mi intento fallido, terminaba siempre en un intento. Nada más.

-¿Quién es esa mujer que pasa por nuestro camino?
-Una emigrante, hija. Una emigrante.
-Y ¿Qué es ser una emigrante?
-Emigrantes son personas que vienen de otros lugares en busca de mejor modo de vida.
-¡Ah! ¿Y ya ha encontrado eso que busca?
-Es difícil, hija. Tal vez lo consiga o tal vez no. El tiempo lo dirá.

Pasaron los años, y no olvidé nunca aquella escena de antaño en dónde yo sufría por las carencias ajenas.

Pero el tiempo avanza y nuestro corazón endurece, tal vez como medio de defensa para no sufrir. O quizás esté escrito en los genes de los que vivimos que la dureza se vaya apropiando de los sentimientos, y ya, las lágrimas dejen de brotar ante las terribles tragedias que cubren las vivencias.
Sólo sé que mi deseo de poseer un largo brazo, se vio cumplido con el paso de los años.
Pero… ¿Qué ha pasado? Ya no encuentro a ninguna pobre mujer que pulule en las mismas circunstancias de ayer…O… ¿Será que no la veo?

Sí. Tal vez sea un medio de defensa para no sufrir.


lunes, 21 de noviembre de 2011

Perlitas disgregadas


Me sumerjo en las profundidades de mi misma, como si estuviera buceando en las simas abisales de las montañas del Océano... O me elevo surcando el Sideral para encontrar la dicha que no encuentro cuando la vida me hace llorar y estruja el sentimiento.

Es hermoso regresar con el fardo lleno de tesoros, y poder admirarlos en la vitrina de los hallazgos buscados.

Y miro los destellos y en cada uno, surge como brote, un amor humano que yo narro, en distancias y amables cercanías. Y me inspiro en la Fuente que la Vida nos manda, poco a poco, diciendo que el amor terreno es el reflejo de todo el abanico de pinceles.

Todos somos uno, y estamos unidos por hilos invisibles, que nos acercan en logros y fracasos.

Y entonces me doy cuenta de que yo quiero ser tú y tú quieres ser yo...

¡Si somos uno!. Me dices

También me cuentas que.. yacemos como perlitas disgregadas de un collar deshilado. Y por eso tintineamos acá y allá mientras, unas se escurren por las cloacas de las carencias, y las otras brillan al son de los rayos del sol.

Unas se quedan prendidas en las copas de los árboles y las otras, van a parar debajo de las ruedas de la camioneta que circula.

¿Esa es la justicia? Me pregunto.

Y miro la vitrina y la página llena de respuesta, apunta entre sus líneas, diciendo que todo forma parte del aprendizaje de la vida.

Y las lecciones hoy o mañana serán iguales para todos

jueves, 17 de noviembre de 2011

Este jueves un relato: "El grito de los excluídos"



Había una vez, una rosa. Era hermosa. Tenía pétalos de seda roja, aroma a jardín entero y un tallo exento de espinas.
Se balanceaba con el viento y reposaba con la quietud. Sus estambres se llenaban todos de ese rocío que le regalaba la mañana, mientras ella, hacía arrumacos al sentirse amada, incluso cosquilleada por las abejas que iban a visitarla. Se sabía, hermosa... admirada; bella al fin.

Al otro lado, una margarita. Su tallo, bifurcado en dos aunque de estos, había brotado una sola flor; blanca, de hojas pequeñitas y núcleo amarillo.

Estaba en un rincón del jardín al lado de un montón de ortigas y unas piedras marrones que canturreaban con las botas de aquella persona que pasaba a su lado sin verla, admirando sólo esa presencia aromática y bella, roja y apuesta que estaba allá a lo lejos.

Hizo enormes sacrificios para llamar su atención. Intentó alimentarse de la charca para que su tallo se hiciera alto. Intentó beber toda el agua que el Cielo le bajaba y absorber esencias de la tierra; pero… un día… aquel asno que pastaba tranquilo, descargó sus desechos dejando esta historia, sin historia siquiera.

Una observación:
La suerte ¿estaba echada? ¿Cuestiones del destino?

lunes, 14 de noviembre de 2011

Gracias. Tus Palabras son mi guía.




"Tienes la Fuerza de la Vida, el sentimiento de un niño y la astucia del río.
Y eres río porque labras un cauce, te desbordas, retrocedes curvando el trazado, haces ruido y te amansas de nuevo.

Grita el ave cuando se siente agredido y el ser humano, cuando se siente acorralado.

Enturbia el Cielo aquella nube que llegó y los habitantes de la Tierra, claman por el Sol, sin reparar en que, sin la nube no hay día… no hay vida posible.

Pide a Dios que siempre esté contigo y Él estará. Pero, si piensas que no está, no estará para ti, aunque siempre viva en lo más intrínseco se tu Ser.

Tú sabes que estás en tu camino y que nada hará que te apartes de él, porque aunque tomes un sendero, este sigue siendo tú camino.

Había una vez, un sapo, que se lamentaba de su aspecto.
Entonces él pidió que le cambiaran su forma, y Alguien le dijo:
De ser así, dejarías de ser tú mismo.
:¿De qué me servirá ser tan repulsivo a ojos ajenos?
Y una respuesta:
Te servirá para saber que, aunque no bello, es bueno para ti porque viéndote, sabrás admirar la belleza ajena.
Y sabrás comprender que el Abanico de la Vida, tiene variados colores, y también comprenderás que todos son igual de necesarios para brillar".