La Perla de la Unión. Un Simbolismo Universal.

La Perla de la Unión. Un Simbolismo Universal.
La "PERLA DE LA UNIÓN". Si todos aunáramos Creencia, en un Ser Único, sabiéndonos parte de Él mismo, la vida cambiaría.

Mi obra Maestra. Ven, dame la mano, vamos a recordar quién eres...

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viernes, 30 de noviembre de 2012

Conozco una historia






Conozco una historia. Una historia de alguien que despertó o vino despierto, que no lo sé muy bien.

Un día, el bombillón de la Existencia, de la Luz, se hizo más y más evidente. Tomó conciencia y sus actuaciones en la vida, estaban medidas, pasito a paso, adecuándose a aquello que le dictaba su Ser interior.

Supo del “yo soy tú y tú eres yo”, desde el mismo momento en el que tomó conciencia de sí mismo y de quien era y a qué había venido.

Vibró con la Luz, y trabajó su Alma para que no supiera albergar odio ni rencor. Para que el Amor del Espíritu bullera en todos sus actos y palabras.

No le importó ni le importa que pocos le comprendan. No intenta sobresalir ni saber siquiera si es ciudadano de la tercera, de la cuenta o… de la séptima.

Dice que siente arraigado a su interior la vibración del Verdadero Amor. Tiene grandísimas experiencias que le confirman su misión. Todo ello le hace albergar una profunda Felicidad Existencial.

Sin embargo… sigue triste porque, esta misma mañana, a una de sus mejores amigas le diagnosticaron un cáncer; un “carcinoma vasocelular nasal”. Sigue triste porque la vida no es un jardín de rosas para muchas personas que habitan el Planeta. Sigue triste porque la Luz, a menudo, se ve tras el cristal, pero no se abre la ventana para que penetren sus rayos en el Alma. Y sigue triste porque si el otro sufre, él también lo hace: ¿o no soy el otro? Dice.

Algunas veces, se repliega en esa Felicidad interior que le hace sentirse arropado y esperanzado por el después y aún así, me dice, jamás será feliz mientras alguien sufra.

Me dice que, solo una mirada hacia la vida, le indica que no ha encontrado aún el Paraiso, aunque viva en la cuarta… o en la séptima…

Y entonces yo le digo:

No sufras. Pronto estaremos todos iluminados y será un jardín de rosas.

Y él me contesta:

¡Ah!