La Perla de la Unión. Un Simbolismo Universal.

La Perla de la Unión. Un Simbolismo Universal.
La "PERLA DE LA UNIÓN". Si todos aunáramos Creencia, en un Ser Único, sabiéndonos parte de Él mismo, la vida cambiaría.

Mi obra Maestra. Ven, dame la mano, vamos a recordar quién eres...

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Amazón y descarga libre en Celia Álvarez Fresno Mis libros

martes, 1 de enero de 2008

Gnomo

Doblando por el serpenteante camino, bajo el matorral, estabas tú, acuclillado como un pequeño gnomo de las tierras Astures. Con los inmensos ojos negros mirando hacía no sé donde. Tenías rastros de dulzura en aquella mirada, y un toque de tristeza. De alejamiento… de pregunta. Estabas frío y lleno de humedad. Tal vez te inquirías ¿en dónde estoy? ¿Qué hago yo aquí? ¿Y quién soy yo? .Pero sólo son suposiciones mías, porque no sabías hablar. Me acerqué a ti y me mostraste una fina sonrisa de tristeza, y me imaginé un cuento a tus espaldas. Una historia de desamor y ausencias. Recogí tu cuerpo y enardecida corrí sendero abajo, hacia el cercano hogar que aún no era tuyo. Y atrapé tu fino cuerpo contra el mío, como si siempre hubieras formado parte de mi vida. Te sentí tan cercano… te sentí tan dentro como si fueras cualquiera de mis órganos, esos que me acompañan desde siempre. Deshice con cuidado tu ropaje, mientras me observabas, y una tenue ráfaga de vida, inundó la mía. Tenías aroma a sabia y a miel. Tenías un mensaje en tu sonrisa que ahora afloraba en tu cara de niño abandonado. Me pregunté el porqué de tú soledad, pero también el porqué de la mía. Y es posible que el viento, en su susurro, me contara el cuento de las necesidades mutuas, y de tú fortuna que será la mía. Encendí un candil, para segur viendo tu rostro cuando los ojos ya, vencidos por el sueño, se habían cerrado. Intenté mecerte suavemente, como si fueras fino cristal de bohemia; pero mis manos temblorosas, inundaban de tintineos la estancia. Y mis dientes también sonaban los unos con los otros, acompañando la melodía de tu llegada. No tenía con qué envolverte, pero mis brazos abarcaban tu cielo, y mi pecho junto el tuyo, se hacían uno. Deslicé en tu boca, el alimento del animal cercano, y tú hipaste saciado. Junto a mí. Pensé en mi pasado lleno de bonanzas y en mi retiro a la cabaña del puerto, para palpar la vida. La que discurre fuera de la ciudad. Para escribir la vivencia interminable de las historias de la existencia. Me refugié en tus brazos, no tú en los míos, y la leyenda vino a contemplarnos desde tu ayer y nuestro hoy. Ya no ví flores en la colina, ni tormentas cortando la arboleda. Tampoco imaginé las vides llenas, ni los silbidos del viento otoñal. Sólo tú contabas en la historia de mi cuento. Y… rompiendo los folios que tenía ordenados bajo la ventana, .comencé a escribir una nueva historia… La tuya y la mía._________________