La Perla de la Unión. Un Simbolismo Universal.

La Perla de la Unión. Un Simbolismo Universal.
La "PERLA DE LA UNIÓN". Si todos aunáramos Creencia, en un Ser Único, sabiéndonos parte de Él mismo, la vida cambiaría.
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lunes, 24 de marzo de 2008

Crítica de mi novela "Pinceladas de soles y lunas" Belinda

Querida Celia, Terminé de leer tu novela, "Pinceladas de soles y lunas".
Quiero darte mi opinión más sincera. Espero la tomes como lo que es, una opinión desde el punto de vista de un lector común, que carece de base técnica, tan solo una opinión desde el corazón. Creo tienes mucho talento, sobre todo veo una dualidad en ti importante. Según leía, veía a Celia, la Celia que yo creo conocer y en otros, la Celia profunda, de otra galaxia. Hay rasgos de la personalidad de Elena en ti, algunos camuflados, que creo captar. Pero claro, quien se refleja en ti es Manu. En Manu te explayas y en el libro de tapas verdes, reflejas todas tus inquietudes y toda la filosofía que guarda la otra Celia. Cuando explicas lo que siente Manu, te veo completamente. En "tu vida anterior" has debido ser un lama del Tibet. Yo soy una amante de la filosofía tibetana y realmente creo que el libro de tapas verdes ha debido surgir de esa otra vida anterior. Son pensamientos muy profundos y llenos de sabiduría, que nada tienen que envidiar a los de Confucio. Por otra parte, creo, que cuando describe su vida Elena, la desarrollas poco y en una hoja o dos metes demasiada información. Luego cada entrevista contiene demasiada carga social en muy pocas hojas. Creo intentas tocar todas las facetas complicadas de la sociedad en poco espacio y cada tema que tocas, por su importancia, es poco desarrollo. Quizá deba ser así, porque de lo contrario la novela se extendería demasiado y perdería importancia el libro de tapas verdes, que para mi, es muy bonito, muy enriquecedor, de mucha profundidad. Y esto es lo que una humilde servidora ve en tus "pinceladas" muchos soles y muchas lunas, muchas luces y muchas sombras. Contrastes, esa sería la palabra que elegiría para describirla en una sola palabra. Un abrazo muy fuerte, Belinda

miércoles, 12 de marzo de 2008

Crítica sobre "Pinceladas de soles y lunas" (Jesús Caudevilla)

Cuando tienes en tus manos "Pinceladas de soles y lunas" te embarga el deseo de navegar por sus páginas. Ya desde las primeras palabras te sientes atrapados por el ritmo pausado con el que la autora ha dotado la historia. Es como si se tratasen de las pinceladas que da un pintor sobre su lienzo. Ese ritmo nos lleva a paladear la historia donde los personajes son presentados con toda vivacidad. Seres que viven, piensan y sienten. Y no es fácil lograr crear los personajes con esta realidad. Ese es un mérito únicamente atribuible a Celia Álvarez. Y ese mérito se traslada al buen desarrollo de la historia que te succiona haciendo devorar sus páginas. Una vez has empezado su lectura cuesta mucho dejarlo. Percibes la necesidad de proseguir y proseguir hasta llegar a la conclusión. Al llegar al final te sabe mal por haber terminado, por haber concluido con unas horas en los que has olvidado los propios problemas... Horas en las que te has sentido Elena, Manu o Pedro...Por suerte siempre te queda la oportunidad de volver a la primera página y releer la historia. Seguro que descubrirás nuevos sentimientos. No tengo ninguna duda porque la lectura es percibir sensaciones. Y Celia ha logrado plenamente transmitirlas al lector. ¡Enhorabuena por deleitarnos con algo así!
http://www.caudevilla.com/.

domingo, 9 de marzo de 2008

Crítica de "Pinceladas de soles y lunas" (Ernesto Ayuela)

Me va a permitir que le envíe un comentario sobre la que parece es su última novela, y que he leído estos días porque una amiga suya de aquí, de Madrid, me la recomendó.
Me dice que va dirigida más hacia el sexo femenino, pero yo no estoy de acuerdo, porque su lectura es inmiscuirse en el mundo del mal llamado sexo débil, y por lo tanto es un libro para lectores de mi género. O sea, los hombres.
Creo que no tiene desperdicio, y aunque ella (mi amiga), me dice que el físico que usted describe en la novela, no tiene nada que ver con el suyo, yo me he enamorado, de Elena. Me he enamorado, con el beneplácito de mi señora esposa. Porque la protagonista de su novela, es la mujer a la que yo aspiré toda mi vida. (Ahora ya es un poco tarde).
Es buena persona hasta la médula. Volcada en su trabajo y en su familia como nadie. Vive la vida sin un ápice de miedo y se enfrenta a todo sin mirar atrás. Y ama a los suyos contra viento y marea.
En cuanto a la forma de escribir, me deja pasmado su versatilidad, porque tan pronto escribe de una forma totalmente coloquial, como podría hacerlo cualquier persona en una conversación rutinaria, como se mete en las profundidades de la mente, para dejarnos todo un collar de maravillosas reflexiones, en una exquisita forma de decir.
Es usted ya, vital para mí. Y no tengo en mi cabeza otra cosa que poder conocerla y decirle frente a frente, esto que le cuento y mucho más.
¡Ah!, me van a facilitar otros de sus libros. Ya le contaré.
Con todo mi afecto.
Ernesto Ayuela.

lunes, 28 de enero de 2008

Crítica sobre mi novela "Pinceladas de soles y lunas" (D. Vicente Araguas)

AHÍ VAN UNAS PINCELADAS
Me piden que lea "Pinceladas de soles y lunas" y que después la comente. Y yo me aplico en la tarea que me encomiendan, con la presteza debida y el cariño que me merece un libro escrito con ilusión, como la que sin duda ha desplegado su autora. A quien, obviamente, no conozco sino a través de estas páginas, suficientes para entender muchas cosas de quien las ha escrito, y justas en su extensión para que no salgamos maltrechos de la batalla. De la lucha que toda lectura bien hecha implica. Con autores y contenidos, a riesgo a veces de enfurecernos con ellos, otras de caer en complicidades, enemigas del distanciamiento, tan preciso éste para que entremos en los libros con cierta lejanía que no tiene por que estar reñida con la pasión. Dicho lo cual me interesa decir que esta novela (con su aquel de docudrama) se lee muy bien (yo lo hice en tres sesiones sin que se me cayese jamás de las manos), suspendiendo al lector en un aire de emociones encontradas. Porque, primero, es imposible no simpatizar con la narradora, mujer llena de transparencias, entregada a una causa familiar que acaba venciendo. Y, segundo, que su historia (su intrahistoria), viaja en paralelo con la de Manu, y ya es de agradecer que coexistan aquí dos roles o papeles. Pero es que además el propio Manu nos brinda sus reflexiones hechas libro, con lo que esto tiene de “tour de force” por parte de la autora, esta Celia Álvarez Fresno, que sabe narrar pausada, demoradamente pero -ya lo dije- enganchando al lector de manera que este se sumerja, con la debida lentitud. Y aquí cabría hablar del “tempo lento” que Álvarez Fresno administra con toda corrección, lo que está muy bien en una época acelerada o alebrestada como la que vivimos. Luego, se me ocurre, los personajes creados por Celia son de verdad, no parecen el consabido cartón-piedra de los tiempos “light”, también para la novela realista, en los que vamos nadando, a veces -mejor- chapoteando. De lo que vengo diciendo podría (y debería) inferirse que lo he pasado muy bien leyendo este docudrama (o novela), real como la vida misma, sentimental como los poemas que Celia intercala. Me gustan también las máximas, aforismos o epigramas de Manu; algunos un poco edulcorados o previsibles, pero en general vigorosos y elegantes, como el estilo de esta autora que supera con nota la barrera de la dignidad exigibles a quienes ponen su oferta literaria ante el ojo público.
Pero es que además el resultado ha sido bien sabroso.

VICENTE ARAGUAS