La Perla de la Unión. Un Simbolismo Universal.

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La "PERLA DE LA UNIÓN". Si todos aunáramos Creencia, en un Ser Único, sabiéndonos parte de Él mismo, la vida cambiaría.

Mi obra Maestra. Ven, dame la mano, vamos a recordar quién eres...

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jueves, 24 de abril de 2008

Ser mujer.



No deseo hablar de todos los sinsabores, de todas las injusticias y las calamidades que padeció y padece la mujer, durante toda la historia. Tampoco de los continuos y continuados abusos que sufren la mayor parte de las mujeres del mundo, en donde solo son consideradas un papel de usar y tirar.
No deseo hablar de las lapidaciones, por ser violada, -eso sí, por un macho inocente-, ni de las ablaciones, ni de las palizas, latigazos, contagios sexuales, privaciones, usurpaciones, ni tampoco de los mutismos a los que están sometidas.
Hoy, quiero hablar de los enviados Celestiales, y de la supeditación de la mujer hacia el hombre.
A lo largo de la historia, parece que han sido portadores de mensajes de Dios –no ese del que yo hablo, que vive en todos los que vivimos, no de la chispita que nos habita-, sino del Todo, varios enviados del Cielo.
Y todos con mensajes de Allá, pero de los importantes. Y por supuesto, receptores, siempre hombres…
Y ¡que casualidad!, la mujer… siempre, ciudadana de segunda; y porque no hay de tercera.
¿Qué Jesucristo, sabiendo su procedencia y todo lo que albergaba y conocía, no tuvo en cuenta a la mujer, ni para ser su confidente y disponer de un lugar para ella como discípula? ¿Qué la sociedad hasta entonces no había contado con ellas? Pues si no era así ¿No tenía Él, conocimiento suficiente, para cambiar su sino?
No me lo creo.
Pienso que Él tuvo que impartir Conocimiento que traía de allende los cielos, y tuvo que valorar a todos por igual.
Pero otra vez más la Historia, nos jugó a las féminas una mala pasada. Y ¿quién hasta entonces había mandado? El hombre. Y una vez retornado Nuestro Señor, a su lugar de Origen ¿quién quedó al mando? El hombre.
Pues… ya está todo dicho. Cogió el sexo fuerte, otra vez las riendas del caballo, y siglos y siglos de sometimiento, así, por el artículo veintisiete o veintiocho o el que sea.
Y si Jesucristo vino con primicia del otro lado, y nos deja en segundo plano, yo no creo en el otro lado, y que me perdone Dios; pero yo no creo en Él, ni en nada; y me quedo tan conforme pensando que seré esa manchita parda de ceniza, tendida en el mar, balanceada por el viento. Y nada más.
Yo siento que no es así. Siento en mi sentimiento, que las mujeres y los hombres somos iguales, salvando las diferencias propias de ambos, pero que nuestras capacidades y sentimientos son las mismas, y que tenemos que valorarnos los unos a los otros, y amarnos, y sentirnos, y disfrutarnos y tener las mismas oportunidades de formación y trabajo.
Y saber que nuestra madre, es mujer. Y que venimos de su vientre.
¡Dios!, que formas de tergiversar los mensajes de Jesús y de tantos otros enviados que tal vez traían palabras de evolución y de igualdad para todos, y que quedaron anulados por las convicciones de que no podía ser así.
Creo que en todo ello, ha tenido mucha de la culpa, la ignorancia y la falta de conocimientos, y sobre todo, el no reconocer, que para bien o para mal, todos, absolutamente todos nosotros, ciudadanos de “a pié” tenemos la misma Esencia Divina.
Solo con aceptar esta premisa, el mundo cambiaría.

Mis imágenes - Oviedo. Campo "San Francisco"


En Asturias, vibra la belleza y el encanto. Se siente plenitud, y se comparten sensaciones. Campos verdes, llanos, riscos escarpados, senderos inexplorados, vegetación exuberante.
Durante una misma jornada, puedes esquiar en altas montañas, y darte un baño en playas asombrosas... por algo es un "Paraíso Natural".
Ven a visitarnos... Atesorarás un preciado recuerdo para siempre.