La Perla de la Unión. Un Simbolismo Universal.

La Perla de la Unión. Un Simbolismo Universal.
La "PERLA DE LA UNIÓN". Si todos aunáramos Creencia, en un Ser Único, sabiéndonos parte de Él mismo, la vida cambiaría.

Mi obra Maestra. Ven, dame la mano, vamos a recordar quién eres...

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Amazón y descarga libre en Celia Álvarez Fresno Mis libros

martes, 6 de mayo de 2008

Soy...


Soy, esa barca perdida que algunas veces llega a puerto.
Soy, esa nube que busca desesperadamente llegar a la montaña, para quedar, y acumular las gotas y verter agua, y regar los campos que lo anhelan.
Soy, ese sol que brilla una mañana, y que mas tarde se esconde para pernoctar durante días.
Soy, un tumulto de ideas preconcebidas, y otras muchas que surgen más despacio.
Soy, un alboroto que rueda y rueda, sin tener conceptos fuertes, ni pilares fijados a la roca.
Soy, una idea de Ser, y un desconocimiento de mi propio Conocimiento.
Soy, un anhelo de volar y vivir con libertad mi idea y mi vida, sin aferrarme a mis principios y a mi circunstancia..
Soy, un intelecto que intenta decir lo que lleva y se apaga, por el “que dirán”.
Soy, una mujer que busca decir la permanencia en el Más Allá, sin saber realmente si el Más Allá existe, y no es producto de una imaginación desbordada.
Soy, esa estrella que intenta iluminar, y duerme en el camino entre una noche y otra.
Soy, la distancia real, y la cercanía imaginada una y otra vez.
¿Soy, la verdad?
Tengo ideas preconcebidas, que una vez escuchadas, y escritas, digo ¿Son mías? y tengo una extraña sensación de Nada, muchas veces.
Dejo brotar mis pensamientos dormidos y mi intención de saber, sin saber cierto si es la Sabiduría impregnada en el Alma, siendo Alma.
Soy, una persona que se equivoca una y otra vez, y que arrulla sus pesares, con lágrimas amargas, intentando encontrar una sinfonía de realidades, en esta vida, carente de Realidad.
Hablo y escribo muchas cosas que tal vez yazcan en la profundidad del Alma, sin tener la certificación de la certeza.
Soy, alguien que se sienta, cuando debiera caminar, que acumula errores, cuando debiera tener clara la incidencia de la Luz en el ser que vive.
Soy, nada…
Me siento nada.
Soy una pequeña mota de polvo que escribe sobre el Alma, y el Todo, siendo nada, y parte. Que escribe sobre el Más Allá, que siento muchas veces real, pero que carece de Realismo.
Soy ¿una alucinada? muchas veces me lo he preguntado, y una afirmación:
No. No lo soy. Mis pies están tal vez demasiado aferrados a la tierra. Mis deberes, demasiado aferrados a mis principios. Mis sentimientos, demasiado sentidos para ser irreales.
Quisiera ser, un ave libre y vivir vagando en libertad, sin tener que decir, por donde vuelo, sin tener que labrar camino propio.
¿Quién soy? ¿Por qué me hago tantas preguntas?
Soy… yo.... Simplemente. Y esa es mi verdadera Realidad.
Soy una persona que escribe esto en dos minutos. Y no tengo que pensar lo que he escrito. Siempre igual. Siempre ha sido así.
Y yo me pregunto.

¿Merece la pena tener conocimientos, sin Certificación Real de lo conocido?

Mis imágenes Reflexiones.


Atrás quedaron años y años de prisas y trabajo incesante.
Me recuerdo tan ocupada que no tenía tiempo para nada propio, porque mi vida eran ellos; mi familia.
Después de una agotadora jornada laboral, llegaban los deberes de los niños, y las actividades extraescolares, amén de tantos y tantos quehaceres diarios y extras.
Y pasaron los años hilados, uno tras otro; hasta que un día, me doy cuenta de que mi rostro no es el mismo, y las patas de gallo adornan la mirada.
Y los hijos se van, y yo no tengo eso que dicen muchas madres que sienten:
"La nostalgia del nido vacío".
Creo que mi mejor papel en la vida ha sido y es el de madre. Pero nunca sentí pena porque mis hijos se fueran, bien, pensando en un retorno, o ya, como es ahora, con muchas posibilidades de que vivan lejos del hogar familiar.
Y entonces, otra vez más, me siento diferente y hasta un poco egoísta, por desear esa libertad que nos brinda hoy la vida. Y estar ¿feliz? con la situación actual.
Digo ¿feliz?, porque si bien no añoro las algarabías del pasado, sí me siento culpable de no sentirme culpable, y de poder dedicarme todo el tiempo del mundo, y hacer un poco mi santa voluntad.