La Perla de la Unión. Un Simbolismo Universal.

La Perla de la Unión. Un Simbolismo Universal.
La "PERLA DE LA UNIÓN". Si todos aunáramos Creencia, en un Ser Único, sabiéndonos parte de Él mismo, la vida cambiaría.

Mi obra Maestra. Ven, dame la mano, vamos a recordar quién eres...

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martes, 26 de febrero de 2013

Un día





Un día, había una gaviota que después de haber sobrevolado el mar, llegó a la tierra.
La gaviota fue a un lago y se puso a buscar alimento encontrando una garza que deseaba lo mismo.
La gaviota le dice que ella llegó primero y que la pesca le pertenece.
La garza le dice que ella está ahí desde siempre y que le pertenece a ella.
Entonces el pez, que nadaba en al lago, motivo de su disputa, emergió entre las vibraciones y dijo:

El primero que me de la respuesta que busco llevará ese alimento, que soy yo.
¿Cuál de los dos llegó primero?
Ellas le dicen: No sabemos
¿De dónde habéis venido la una y la otra?
Ellas le dicen, del cielo.
Y ¿A qué habéis venido a la Tierra?
Bajamos para alimentarnos.

Pues no importa si venís de la tierra o del mar, ya que ambas sois del cielo.
Tampoco importa vuestro tamaño ni vuestra destreza, si ambas sabéis surcar el cielo.
Por eso os digo que yo me brindo a ser vuestro sustento. Pero en vista de que vengáis de un lugar u otro, no aporta privilegio, tomad de mí, un bocado cada una.
Pero, así no nos atrevemos a comerte, nuestros picos no quieren hacerte daño, le dicen.

Así es.
Estáis reflexionando y la reflexión es buena consejera.

Por eso, cuando deseéis hacer algo en el cielo o en la tierra, debéis parar de batir vuestras alas. Reposar las patas en el suelo y alcanzar con vuestras vibraciones, el conocimiento.
Debéis saber que unos vuelan, otros reptan, otros caminan, otros nadan, porque existen caminos, mares y alfombras en donde reptar en la pradera incluso árboles majestuosos para escalar.

Todos somos vida y juntos conformamos la diversidad. Habéis de saber que yo, un pez, también soy necesario; tanto como vosotras, aves, que surcáis el cielo.

Respetémonos, y antes de comer el bocado del otro, sepamos que el otro también tiene algo que decir, por ser un viviente más.