La Perla de la Unión. Un Simbolismo Universal.

La Perla de la Unión. Un Simbolismo Universal.
La "PERLA DE LA UNIÓN". Si todos aunáramos Creencia, en un Ser Único, sabiéndonos parte de Él mismo, la vida cambiaría.

Mi obra Maestra. Ven, dame la mano, vamos a recordar quién eres...

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martes, 17 de febrero de 2009

No dejes que las ortigas anulen tu jardín.


-Señora, díganos qué puede aportar.
La conferencia y los testimonios de las personas invitadas ha finalizado; pero por su actitud intuyo que quiere decir algo.

-Sí. Tal vez sí.

-¿Le importa presentarse?

-Mi nombre es Carolina Heremance. Creo que estoy aquí por error.
Estaba sola en el Hotel, y he visto que entraban a esta sala. Pregunté en recepción sobre ello y me confirmaron que era algo interesante el tema a tratar, por eso estoy aquí. Escuché a todas estas personas su problema de alcoholismo. No pude levantarme de la silla...
No era mi intención violar la privacidad de cada uno. Lo siento de veras.

-Señora Heremance, pienso que usted, sí desea decir algo ¿Me equivoco?

-Creo que... pienso que tiene usted razón.
He convivido y convivo con una persona adicta al alcohol. Una convivencia desde hace más de veinticinco años.

-¿Desea aportar su experiencia a los presentes? A ellos, que sí tienen esa dependencia tal vez les resultaría beneficioso escuchar lo que siente esa persona que vive a su lado.
Nos haría un gran favor.

-No quiero entrar en detalles. No voy a contar mi historia paso a paso, porque para eso necesitaría demasiado tiempo, y tampoco va a aportar nada a los presentes.
Sólo deseo expresar cómo se siente una persona que convive con alguien que tiene esa dependencia.
Puedo hablar de angustia, esa que me hace vibrar cuando él entra en la casa y veo que no es el mismo que se había marchado por la mañana, y que al recriminarle me dice que estoy equivocada, que él no ha tomado nada… Recalcando una y otra vez la misma afirmación.
Puedo hablar de soledad. Esa soledad aterradora, que te hace labrar el camino de la familia sin tener apoyo. Esa soledad que marca un muro infranqueable, en donde los comentarios se van opacando, porque nadie parece comprender nada.
Yo no entiendo muchas cosas de él, y él no intenta comprender las mías.
Puedo hablar de malos humores y crispación, que poco a poco abarca todo tipo de convivencia, y el corazón desbocado... y el nudo de mi estómago se hace grande.
Puedo hablar de la vergüenza que se siente, cuando contemplas impotente que quien habla a éste o al otro, no es tu marido, ese que sabes se esconde detrás de la majadería y de las risas tontas, sino un impostor que se apodera de su voluntad. Porque conoces que esa adicción, es una capa ficticia que transforma. Y tienes conocimiento de que detrás se esconde aquella persona que conociste ayer.

Puedo hablar de la inmensa pena que siento cuando le veo en la cuesta abajo, un día y otro.
Cuando hundido en medio del Océano, le intento tender una mano, y no la ve, volviendo su atención hacia la sima abismal.
Puedo hablar con el sentimiento de que ve en mí a una enemiga que intenta cortar su camino...
Puedo decir que...

(Un trocito de Novela,aún pendiente de concluír).