La Perla de la Unión. Un Simbolismo Universal.

La Perla de la Unión. Un Simbolismo Universal.
La "PERLA DE LA UNIÓN". Si todos aunáramos Creencia, en un Ser Único, sabiéndonos parte de Él mismo, la vida cambiaría.

Mi obra Maestra. Ven, dame la mano, vamos a recordar quién eres...

Mi obra Maestra. Ven, dame la mano, vamos a recordar quién eres...
Amazón y descarga libre en Celia Álvarez Fresno Mis libros

jueves, 27 de octubre de 2011

Convocatoria literaria "HALLOBLOGWEEN 2011"





¡Socorro! ¡Qué alguien me auxilie!

Marie no dejaba de clamar ayuda, mientras el resto de los transeúntes la miraban con asombro.
Estaba oscurecido, pero aún no era noche. Los coches iban y venían por la calle, ancha, de farolas medio iluminadas, que lanzaban sombras sobre su propia luz.

Por favor!!!! Vengan a mi lado… ¿no ven que me están rodeando? ¿No se dan cuenta de que intentan acabar conmigo?

Y las escasas gentes que caminaban cerca de ella, observaban la escena con espasmo.

-¿Cómo que le rodean? Le dice alguien…
-¡Señora!!! Usted lo que necesita es un psiquiátrico… no hay nadie a su lado. Le dice alguien más.

Y entonces, Marie, muerta de terror, se mira en el espejo de aquel escaparate blanco y observa lo que ya sabía de antemano… que a su lado están sus antepasados, su propio padre que murió hace un mes; su madre que la dejó un día lejano con aquella nodriza, que atinó su pezón para que ella viviera…, y el tío Emilio que deseaba abrazarla, mientras ella, se intentaba zafar, escapando así, de sus ancestros.

Los había intuido tiempo atrás.

Los había percibido hace unos días… y hoy… sus presencias se tornaban todas presente; presente hoy, callado de otros tiempos..
Porque…los muertos, ¿no callan cuando mueren?
Porque… los muertos, supuestamente ¿no van a descansar el sueño eterno?

No, amigos… ¡No!… los muertos siguen vivos aunque neguemos lo evidente.

Porque vienen contigo, a tu lado y te silban una canción de amor… o te cantan a gallo cuando llega la Navidad, a coro con quien en verdad canta en la Iglesia.
Sí... Los muertos siguen vivos.. a tu lado, diciéndote susurros o entonando una nana, cuando restallan truenos en el cielo y los rayos trazan esas figuras de fantasmas que vagan por las cortes celestiales.

39 comentarios:

  1. Dice Sartre que "El infierno son los demás". Un desgarrador torturar y ser torturado. Magnífico relato.
    Besitos.

    ResponderEliminar
  2. Pues no me hace ninguna gracia pensarlo. Cuando se acabó, se acabó para siempre... no me vengas ahora con estas historias que voy y me las creo y ando mirándome en todos los espejos d ela casa!!!!

    Ditasea, Celia!!!

    ResponderEliminar
  3. Malo sería eso de tenerlos alrededor para azuzarte y empujarte hasta la locura. Bueno, si sus presencias nos acompañan para bien y nos alientan a seguir adelante.

    Un abrazo de halloblogween

    ResponderEliminar
  4. Esta bien que se te aparezcan; pero que lo hagan suavemente sin causar susto; porqué sinó da tanto miedo que te paralizas.
    Ha dado mucho miedo
    Un beso

    ResponderEliminar
  5. Yo lo creo. Vivitos y coleando, en otra dimensión, la espiritual, pero existen.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  6. Quiero pensar que están ahí pero transmitiendo energía positiva.
    Espero que los muertos no nos maten de miedo.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  7. Mejor descansen en paz. Cada cual en su sitio, pero que !mmiedoooooo! no quiero que me canten ni nanas ni na de na. uffff! por Dios!!!.
    Un Abrazo Celia.

    ResponderEliminar
  8. El relato, esta genial para los que nos gustan estas cosas... jajajajjaa

    Pienso que ellos si están con nosotros. Pero, no nos asustan, nos cuidan...

    Un placer pasar a visitarte querida Celia.

    Besitos

    ResponderEliminar
  9. Pobre la protagonista, que desesperante debe ser que te persigan así los muertos, aunque sean tus familiares si vienen a molestarte en vez de a cuidarte.
    Muy bueno, me gustó!!!
    Un beso

    ResponderEliminar
  10. Siempre nos transmiten energía y nos colman de amor. Yo lo creo firmemente.
    Muy buen relato.
    Abrazos.

    ResponderEliminar
  11. Amigos... Creo que todo depende de la percepción de cada uno.- Marie, mi protagonista, se asusta en vez de, sentirse arropada y feliz por tan grata presencia que por supuesto, viene a ayudarla.
    Por eso... en la vida, todo depende de la forma de recibir las circunstancias que te llegan.
    Un besito.

    ResponderEliminar
  12. Una historia angustiante, que consigue atrapar al lector. Enhorabuena. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  13. Celia, estoy completamente de acuerdo contigo. La percepción de cómo residen en nosotros nuestros ancestros fallecidos depende de cómo hayamos conseguido integrar el proceso de la muerte en nuestra vida. Lo que a veces, dependiendo de las circunstancias, se puede vivir como una pesadilla, te aseguro que, en otras ocasiones se puede llegar a vivir como un descanso.

    Ha sido un placer pasar por aquí a pesar de la angustia de la situación que has conseguido transmitir.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  14. y-un-gue-vooooo
    que no, celia, que no y que no...
    no soy miedica, pero eso quese propone en tu jaloguien, vamos, que no...los muertos al hoyo y los vivos al bollo...no puede ser que yo me mire al espejo con esa cara tan linda que tengo y , de repente, vea el fantasma de una mi agüela, ese fantasma feo y horripilante...que no, vamos que me voy del espejo echando leches...
    besos medianos y muertos, querida celia.

    ResponderEliminar
  15. Es que el miedo a morirnos nos hace plantear este recurrente pensamiento. Algo "vivo" debería quedar...
    Un saludo desde Uruguay y felicitaciones por el relato, sigo el camino de Halloblogween

    ResponderEliminar
  16. Me gusta pensar que si se quedan con nosotros, que sea simplemente para estar ahí, viviendo en los sitios que habitaron, sin inmiscuirse en nuestras vidas.

    Muy bueno, Celia.

    Un abrazo

    Lola

    ResponderEliminar
  17. ¡Pobrecilla! Y eso que eran sus familiares más directos. Los únicos que, a buen seguro, nuca le harían ningún daño.

    Querida Celia. Tengo mi particular opinión al respecto, pero eso de que me canten, ni hablar. Para eso está la Kiss F.M.. ¡Válgame el cielo!

    Has estado genial. Como siempre.

    Un abrazo.

    Maat

    P.D. He llorado de risa leyendo el comentario que te ha dejado Gus. ¡Es único!

    ResponderEliminar
  18. Me encantó... coincido con Maribel, me hizo pensar en las cosas positivas que esos espiritus pueden aportar a nuestras vidas.

    Besos

    ResponderEliminar
  19. Te aseguro que me gustaría sentir alguna que otra presencia en mi vida, pero no es así. Es cierto que su recuerdo me acompañará siempre como si estuviera a mi lado, que llenará muchos momentos, pero soy escéptico totalmente en cuanto a una vida después de la muerte.
    Preciosa historia.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  20. Siii muy buen relato, cada uno tiene su propio infierno...

    ResponderEliminar
  21. Mira que he preferido leeros con la luz del día, ni por esas... Esto de que los muertos están con nosotros... me da un mal rollo y a la vez me inspira pena Marie, pobre... es la única que lo ve.

    Besos

    ResponderEliminar
  22. Lo que me sorprende es que la prota pueda sentir tanto miedo de ver a sus ancestros a su lado y que ellos se empeñen en materializarse a sus ojos. Yo prefiero pensar que "ellos" sólo lo harían si eres capaz de asumir que están ahí para cuidarte...

    Un tema el de este relato que, si bien no me produce miedo, es la mar de inquietante, ¿verdad?

    Besitos

    ResponderEliminar
  23. Podría ser, ¿por qué no? ¿qué sabemos de lo ocurre una vez que morimos? Pero yo prefiero pensar que, de ser así, de 'vivir de otra manera', nos dedicaremos a explorar otras realidades, y no a quedarnos anclados entre gentes que ya conocemos. Sería muy aburrido...

    Un abrazo,

    ResponderEliminar
  24. Pues si siguen a nuestro alrededor, yo espero no sentirlos ni verlos nunca, qué miedo, por Dios.
    Gracias por participar ¡

    ResponderEliminar
  25. Los seres queridos que se fueron siguen con nosotros en nuestros recuerdos, en las pèqueñas cosas sin dudas,...pero vamos que eso de que te acosen, te sigan, te hablen!! ¡de espanto Celia!
    Besito

    ResponderEliminar
  26. No, pues tener a tus muertos cerca, asi de primeras, no parece mal.
    O si?
    Déjalo, estoy bien como estoy.
    Buen tema Celia, bien tratado y lo que más miedo da es esa incomprensio en que se encuentra la pobre Marie.
    Un beso. O mejor, dos.

    ResponderEliminar
  27. Celia, mil gracias por tu comentario a mi blog, después de reabrir sus puertas ( me lo cerraron hasta con candado )ya puedo subir lo que no he podido decir en todo este tiempo ( que es ná)

    Sobre tu relato, es curioso el terror de cada uno, sentir pánico al volver a ver a tus seres queridos, descubre que la muerte después de la vida sigue siendo el fin de todo, aunque alguien regrese.


    Un fuerte abrazo querida Celia.

    ResponderEliminar
  28. Hola, preciosas letras van desnudando la integral y pura belleza de este blog, si te va la palabra elegida, la poesía, te invito al mio,será un placer,es
    http://ligerodeequipaje1875.blogspot.com/
    gracias, buen día, besos de agua...

    ResponderEliminar
  29. Caray, ¡pura sugestión! Convincente y aterrador. Un beso.

    ResponderEliminar
  30. Lo único que nos faltaba es que después de muertos tengamos que andar por ahí alrededor de algunos familiares que en vida no soportábamos. Espero que me convierta en abono para plantas. Un beso.

    ResponderEliminar
  31. Tengo por norma no mirar los espejos por la noche, especialmente la noche de los difuntos.
    Escalofriante.
    Besines!

    ResponderEliminar
  32. Me gusta pensar que los muertos velan por nosotros, pero no me gusta que me atosiguen ni los vivos ni los muertos. Terrorífico.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  33. Celia,me parece un relato precioso,me llego al Alma.Mi pensamiento tambien que siempre nos acompañan,pero me encanta verlo reflejado con tus reflexiones.
    Un cariño enorme.
    Luna llena.

    ResponderEliminar
  34. Hola regreso ligero de equipaje a tu hermosa casa, aquí me instalo como mero okupa, muchas gracias, buen día, besos de nieve...

    ResponderEliminar
  35. Tal vez no haya tanta distancia entre la vida y la muerte. ¡Quién sabe dónde se encuentra la frontera entre la luz y la penumbra?

    Gracias por tus amables palabras en mi blog.

    Siempre es un verdadero placer leerte. Celia

    ResponderEliminar
  36. Celia perdona el retraso involuntario.

    Aquello del muerto al hoyo y el vivo al bollo no es del todo cierto. !Muertos vivientes! no se contentan ni con su día, dale que te pego, en escaparates, en sueños, en el espejo...
    Besito.

    ResponderEliminar
  37. Hola, mi querida amiga, es tiempo de recordarlos pero aunque la mayoría piensa que la muerte es el final, otros no tanto cuando las experiencias son intransferibles. Hace poco he estado en un hospital por dos veces viendo la misma persona, fallecería poco después pero estando aún viva y por los vínculos que nos unían no sólo de amistad, dijo algo que menos mal ya lo había dicho a un familiar que creyó que era cuestión de delirio. El mensaje era especial para quien sabe de qué se trata y el objeto de su observación descubría o, más bien afirmaba algo que por terrible que así sea, resulta claro para quienes tenemos fe y conocemos aclarando de lo que se trata y tuve mucho interés. Una foto confirmaría la visión vista por el enfermo y que tanto le inquietaba ante la descripción dada. Orar es lo que por hacer llenando el ambiente de fuerza espiritual positiva. "El hombre de negro y de la doble máscara está allí a la entrada, ¿le has visto? Dile que se vaya que no es al que espero..." - Entonces, cogí sus manos y le pregunté cómo eran sus ojos, si los tenía... A raíz de su respuesta le prometí algo que tendría con ella en el momento de su muerte y una imagen de "El buen amigo que nunca falla", Jesús, la puse en sus manos.
    Puedo decir que este relato está muy bien encaminado, difícil expresar ciertas cosas por temor a que la ficción pueda ofrecer sus dudas, pero ya sabes que no es cuestión de mirar y sí de tener buena vista. Escribir es un ejercicio de experiencias muy interesante para quien como tú, sabes hacerlo perfecto. Bss.

    ResponderEliminar
  38. Yo diría aún más, los muertos no viven a nuestro lado sino dentro del corazón y de la memoria, alli donde les hemos erigido un altar eterno...

    Pobre Marie, quizá no pudo comprender que venían a acompañarla y no a hacerle daño :)

    Me encantó, Celia.

    Un besazo gigante.

    ResponderEliminar