
¡Ya sé en dónde está!.
Lo descubrió, malherido, un pastor. Y llamó a una ambulancia desde su móvil.
Resulta que esta noche, cuando el sueño me invadió y los hados cubrieron mis ideas, hallé la solución.
Él, con su moto, y después del "o.k., te espero allí " se puso a subir aquella cima que esperaba culminar.
Pero, según me farfulló -y es que está un… bastante perjudicado- iba mirando continuamente sobre sus ruedas, para ver si yo al fin, me decidía a seguirle.
Y claro, él mirando hacia atrás y la moto hacia adelante, no formaron un buen equipo y se cayeron por la media ladera, llegando casi al río.
Ahora está entrando en razón, pero no para de preguntarse:
Resulta que esta noche, cuando el sueño me invadió y los hados cubrieron mis ideas, hallé la solución.
Él, con su moto, y después del "o.k., te espero allí " se puso a subir aquella cima que esperaba culminar.
Pero, según me farfulló -y es que está un… bastante perjudicado- iba mirando continuamente sobre sus ruedas, para ver si yo al fin, me decidía a seguirle.
Y claro, él mirando hacia atrás y la moto hacia adelante, no formaron un buen equipo y se cayeron por la media ladera, llegando casi al río.
Ahora está entrando en razón, pero no para de preguntarse:
¿Quién sería el sinvergüenza que envió ladera abajo?:
Unas flores mustias, como símbolo de un Réquiem, que para colmo, me azotaron la cara.
Unas flores mustias, como símbolo de un Réquiem, que para colmo, me azotaron la cara.
Un botón, que me taponó la respiración, entrando cuan jabalina en mi boca abierta por quejidos.
Un nube que me regó mientras yacía en la semiinconsciencia .
Y por si faltara algo, observé una sonrisa, pasar de largo tornándose carcajada y atronando los valles, mientras una letanía de palabras absurdas, llegaban de la cima.
Un nube que me regó mientras yacía en la semiinconsciencia .
Y por si faltara algo, observé una sonrisa, pasar de largo tornándose carcajada y atronando los valles, mientras una letanía de palabras absurdas, llegaban de la cima.
Y entonces yo cierro mi boca y salgo de puntillas, diciéndole:
“Descansa, amor. Lo necesitas”
“Descansa, amor. Lo necesitas”
Jejeje Celia. Yo hubiera hecho lo mismo.Que descanse.
ResponderEliminarMe ha encantado leer estas dos historias del chico de la moto que me han parecido divertidas, ágiles y ocurrentes. Que pena que sean tan cortitas...
Un abrazo.
Maat
Ay, pobrecillo... Que se pegó una leche por estar pendiente!
ResponderEliminarÉl se pondrá bien, pero mejor que se compre un coche, que las motos por muy grandes que sean,
son más inseguras.
Besos, Celia.
jajaja...increible!!! Ya decia yo...
ResponderEliminarEste chico no está ya para demasiada fiesta, jiji...
Psss...!!! que descanse...
Besos.
Nyma.
Me parece que ese personaje no era muy buen conductor.
ResponderEliminarPero las historia es genial. Ya ves a veces pensamos que hacemos un favor a alguien y el resultado es totalmente contrario a lo que inicialmente deseabamos.
Jeje, muy bueno...
Un abraciño
Hola Maat.
ResponderEliminarSí; parece que el pobre, está descansando. Eso le pasó por correr, sin miarar hacia donde va.
Un abrazo, amiga.
Lourdes.
ResponderEliminarEsta noche, cuando el sueño lo alcance, le diré:
"Dice Lourdes que te compres un coche, por eso de la seguridad"
Esperemos que te haga caso. jejej
Un beso
Nyma. Sí. Mejor que se esté quietecito una temporada.
ResponderEliminarUn beso
JE...HASTA PARA ESTE TIPO DE RELATOS ERES GENIAL.BESOS PARA TI MI QUERIDA CELIA.MJ
ResponderEliminar¡Jaja! Me encantó, has soñado lo que correspondía, Celia, y con justa razón. ¡Qué arte para los sueños, amiga!
ResponderEliminarBesos y cariños.
Me imagino que irás a la clínica a visitarle; desde luego con tus mejores galas, por no insistir un poco más para que le acompañases; yo lo haría.
ResponderEliminarNe encantó la historia.
Besos.
Conchi
Entonces menos mal que no seguí el impulso de montarme en la moto a la primera... JAJAAJAAJAJAJJA
ResponderEliminarAsí que espero la chica lo busque y lo cuide muy bien...
Abrazos y besos
Me han gustado las dos historias
M. José. ¿Genial yo? Ummm, me suena a música celestial.
ResponderEliminarTú sí que eres una maravilla.
Un beso
Liliana. Es que los sueños, algunas veces nos sorprenden.
ResponderEliminarUn beso.
Hola Conchi. Mi protagonista también tiene su orgullo. No irá a visitarle nunca más. Por no esperar un poco y arrancar la moto con chulería.
ResponderEliminarUn beso
Carolina.
ResponderEliminar¿Estarían los dos "estrapayados" en el suelo? ¡Quién lo sabe!.
Un beso
Vale, díselo. Que se compre un coche, que ahí sí te subes con él, eh? Me subiría hasta yo...
ResponderEliminarjajaja
¡Cuanto puede una segunda parte cambiar una historia!
ResponderEliminarMuy bien...
Estaba viendo tus libros edtados, me los voy a descargar el fin de semana.
Apapachos
Jajaja, qué estupendo final para el relato, en el que nos fuimos molestos por no haber acudido a tu cita...¡ayns pobre!
ResponderEliminarMuy bueno de verdad!
Igual haces un vestido que una camisa,jajaja
Besos.
Como somos todos pensando mal, que se habia ido sin avisar y el caso es que se estrello.
ResponderEliminarPobre,cuidalo bien, porque para otra vez igual no la cuenta.
Un abrazo Celia.
Una forma redonda de cerrar el anterior relato, Celia:
ResponderEliminarcon un inmenso sentido del humor... y del amor.
Un beso.
Soledad.
Y nosotros pensando que se fue con otra... ¡¡mal pensad@s!!
ResponderEliminarjajaja, me gusta que nos regales un final feliz.
Besos
celia , menos mal que aparecio ,porque mira que le pusimos a caldo el otro dia .....jajajjaa tela con opinar antes de saber jajajaja ,hombre yo tambien me hubiera ido y que se le pase pronto , hay nenina deja que duerma para que olvide , mil besos tesoro de mujer .
ResponderEliminarJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
ResponderEliminar¡QUE ARTE!!!
Me hubiese "gustao" verte esa cara tuya... ante el "espectaculo"...
jajajajajajajajaja
Un beso